Ejes Temáticos

  • Salud, alimentación, ambiente y desarrollo sustentable


Los seres humanos dependemos de la naturaleza para cubrir nuestras necesidades básicas, por lo que debemos tomar acciones concretas para satisfacerlas sin dañar al planeta. Las actividades de carácter económico y productivo han promovido la sobreexplotación de los recursos naturales, la extinción de distintas especies y la generación de aguas contaminadas, suelos infértiles, basura y desechos tóxicos, entre otros. Así, estos cambios en el ambiente pueden afectar la alimentación y la salud de las personas, familia o las comunidades. En ese sentido, de acuerdo con el informe Brundtland (1987), debe buscarse el tipo de desarrollo que “satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones” lo que involucra aspectos financieros, políticos, económicos, sociales, culturales y científicos, dentro de un espectro multifacético, interpretado de múltiples maneras.

 El eje temático Alimentación, salud, ambiente y desarrollo sustentable invita a la reflexión sobre problemas o temáticas que, por su complejidad, interés o actualidad, promueven la multidisciplina en la enseñanza y el aprendizaje. Por ejemplo, para los profesores de química o biología es importante entender las interacciones complejas en el suelo, el ambiente o los seres vivos, así como el impacto de la pérdida de la biodiversidad en México; para los de matemáticas, mencionar estadísticas sobre regiones en condiciones insalubres o en riesgos ambientales, así como generar modelos para la predicción de escenarios futuros; para los de derecho, analizar y proponer la normatividad actualizada que oriente la política ambiental; para los de educación estética y artística, crear conciencia a través del arte o la ejecución de performances; para los de filosofía, estudiar aspectos sobre ética ambiental; para los de literatura, promover nuevas formas de narrar la realidad; para los de sociología, señalar los nuevos contextos de interacción, entre otros.

                                                                                            

  • Innovación tecnológica, energía e información

La tecnología está evolucionando vertiginosamente, ha hecho la vida más fácil, próspera y de mejor calidad. Su utilidad incluye la creación y producción de objetos, bienes y servicios que posibilitan una mejor alimentación, salud, comunicación y transporte, sin excluir la diversión y el esparcimiento. Empero, el impacto de la tecnología ha modificado las relaciones interpersonales ante el efecto de la apertura de los espacios virtuales y ha generado una relación de dependencia tan intensa de sus recursos, que la propia subsistencia humana ha quedado ligada a éstos.

 La innovación en la tecnología ha sido posible gracias a la investigación y el conocimiento de las nuevas formas de procesamiento y almacenamiento de información de los sistemas informáticos, donde existen tendencias hacia la miniaturización y mayores capacidades de almacenamiento. Adicionalmente, todos los cambios tecnológicos requieren de energía en alguna de sus formas, por lo que el desarrollo de nuevos tipos de energía, que intentan ser amigables con el ambiente, de bajo costo y accesibles para todos, potencia, a su vez, el avance tecnológico. Esta compleja problemática es objeto de análisis de diversas disciplinas cuyo desarrollo exige frecuentemente de la innovación.

En el contexto del bachillerato, el estudio articulado del avance tecnológico, de las fuentes energéticas y de la innovación puede abordarse para favorecer enfoques integrados de enseñanza; de este modo, en el eje Innovación tecnológica, energía e información, los profesores de física pueden aportar conocimientos sobre nuevas formas de generar energía o el impacto de los satélites en el avance científico y en la vida cotidiana; los de matemáticas e informática, modelos y lenguajes de programación; los de biología sobre biotecnología; los de educación física, analizar el impacto de las tecnologías en el deporte; desde la psicología puede abordarse la compleja modificación de las relaciones humanas en el marco de estos horizontes; las humanidades y artes, la respuesta creativa de la expresión de las diferentes artes, incluida la literatura, para, por ejemplo, proyectar espacios venideros; las ciencias sociales, por su parte, aportan el estudio del cambio histórico que ha propiciado las condiciones actuales, así como la problemática inédita que éstas abren en materia de derecho.

  • Producción, riesgos y vulnerabilidad

La vulnerabilidad es uno de los rasgos que definen el mundo actual ante los riesgos de carácter ambiental, económico, político y cultural que amenazan a la humanidad. Por vulnerabilidad se entiende la capacidad de respuesta ante peligros inminentes entre los que se encuentran las epidemias, los terremotos, los huracanes y otros fenómenos meteorológicos devastadores, la guerra, el hambre, el narcotráfico, el terrorismo, la crisis económica y otros más recientes como son los delitos cibernéticos. Dicha capacidad depende de las condiciones socioeconómicas de los individuos y de sus historias de vida, así como de las comunidades y sus políticas de prevención, del acceso a recursos materiales y humanos y al conocimiento. En un sentido importante, la vulnerabilidad está estrechamente ligada a la capacidad de producir.

En efecto, la producción en un sentido económico remite a la elaboración bienes y servicios con los que cuenta la comunidad pero, asimismo, supone los recursos y alternativas científicas, tecnológicas y artísticas como expresiones de la creatividad e iniciativas tanto individuales como colectivas para enfrentar la adversidad. Por lo anterior, es inevitable retomar al circuito productivo como transformador de espacios, relaciones sociales, conocimiento y cultura, y por ello, no sólo en su papel de generador de recursos ante los riesgos, también como expresión inherente a la sobrevivencia humana.

El análisis de los diversos flancos que conforman este eje temático convoca las diversas áreas del conocimiento. Desde las ciencias de la naturaleza y la salud se pueden analizar, entre otros riesgos, las epidemias, los fenómenos hidrometeorológicos y geológicos y su repercusión en la salud; desde las ciencias sociales, la labor de los estados para generar políticas y normatividad pertinentes, pero también las formas de producción que subyacen a ellas; desde la estadística y otras herramientas para la medición y seguimiento, se aborda la cuantificación de los riesgos a través de indicadores; las artes acceden a las diferentes expresiones creativas de la sensibilidad ante la adversidad; la ética ambiental examina escenarios posibles del futuro en el planeta y sus consecuencias, etc.

  • Identidad, diversidad, creatividad y cambio 

En el tema de ‘identidad’ convergen acuciantes problemas inéditos, específicos de nuestro tiempo, vinculados, principalmente, a los procesos de globalización. En el núcleo de esta problemática aparece la tensión entre la tendencia a la uniformidad, promotora de la disolución de identidades; y la tendencia opuesta, que afianza o replantea las particularidades regionales y locales, ante los desplazamientos territoriales pero también ante la aparición de subjetividades emergentes.

Dado que la diversidad humana es una valiosa riqueza a preservar –tanto como lo es la diversidad de las otras especies biológicas–, para responder al reto de hacer posibles la interacción en la tolerancia y la convivencia en armonía, es necesario promover, entre otras tareas indispensables: la apertura a la comprensión del cambio histórico, la configuración creativa de nuevos espacios para la comunicación y la interacción, así como el ejercicio social e individual para la determinación intencional y reflexiva de sentidos y fines de vida; todo ello, desde luego, en el reconocimiento y respeto a la alteridad: cultural, racial, religiosa, de género, de capacidades, entre otras.

Este eje temático reconoce la responsabilidad de la educación para analizar el carácter multifacético de esta problemática y para impulsar la búsqueda y propuesta de soluciones ante sus desafíos. En la preparatoria, dicho análisis es factible desde las diferentes áreas del conocimiento, por ejemplo: la faceta económica y el cálculo prospectivo de la problemática es abordable mediante el empleo de las herramientas matemáticas y la informática; la determinación de políticas regulativas, a través de la sociología, el derecho, la administración; los efectos del desplazamiento de las fronteras y espacios territoriales así como el impacto ambiental que le es inherente, mediante la geografía y las ciencias de la naturaleza; la faceta intercultural, que conlleva nuevos contornos identitarios, convoca a la psicología, la historia, la filosofía y las artes, promotoras creativas de lenguajes, estilos y sentidos de existencia.

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